“Yo estudié una carrera universitaria de cinco años pero le dan más prioridad a un soldador, eso no es justo porque yo tengo más preparación”.
Cuando trabajaba para la Oficina de Inmigración de Québec en México dando conferencias en varios países de América latina, escuchaba este comentario al menos una vez por semana durante la ronda de preguntas.
Mi lado socialista canadiense siempre se preguntaba por qué un trabajo vocacional era tan poco valorado. Vivimos en edificios, usamos agua y electricidad y comemos todos los días, por lo tanto los trabajos de oficios son esenciales y por ende sumamente valorables. Pero no elaboro más en ese sentido, este blog es de inmigración y no de sociología.
Los programas de inmigración de Canadá suelen dar más oportunidades a ciertas profesiones – como los plomeros, carniceros y soldadores entre otros – porque ofrecen mejores perspectivas laborales, simplemente.
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